
Nunca sé si "vale" tener las cinco últimas uvas en la boca, una vez que cesan las campanadas. Yo por si acaso no digo nada, y me tomo el champán aunque aún no haya tragado toda la fruta, y el zumo se me escurra por las comisuras. Mientras esto ocurría, me he planteado que las propuestas y deseos de este 2011, sean sencillos, a corto plazo y sin demasiadas pretensiones. Y cada uva:
1.Finalizar etapas obsoletas, no anclarse a pasados sin futuro.
2.Reciclar viejas emociones y transformarlas en vivencias palpables.
3.Esperar solo lo que va a ocurrir. No esperar en vano.
4.Salir a respirar aire puro, volar.
5.Asociarse con quien quiero y a plena vista, las sociedades secretas son para los niños.
6.Conseguir ser mejor que el año pasado, pero poco a poco, sin presiones. La vida es una carrera de fondo.
7.Ostentar altos cargos en la vida de la gente, no conformarse con pasar desapercibido.
8.Navidad es para estar con la familia, pero con la familia que tú quieres.
9.No desperdiciar el tiempo pensando en el tiempo que está pasando. Relajarse.
10.Amar más y mejor, valorar los compromisos y comprometerse con lo que me gusta de verdad.
11.Tirar por el balcón discusiones estúpidas, peleas sin solución y trabajos tediosos de amor.
12.Amarrarme a la vida y sonreír cada mañana.
Y despertarme cada día sabiendo que hago y haré lo que me hace feliz. Porque es para lo único para lo que debemos estar aquí.
Sed felices. Bo Aninovo!
Dié.